n.º 51 Abril 2015

ENTREVISTA

Entrevista a D. Juan Carlos Dueñas Cardiel, Director del Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM)

El CENEAM trabaja desde hace muchos años para fomentar la responsabilidad ciudadana hacia el medio ambiente. ¿Qué resaltaría de la actitud de la sociedad actual con respecto a la que se encontraron al comenzar su trabajo?

La dificultad se encuentra en que los problemas ambientales se significan y evolucionan a mayor velocidad de la que las medidas correctoras nos permiten mitigarlos. De igual manera, debemos considerar que los procesos educativos y los cambios de actitud generalizados en el seno de una sociedad, para que estos queden profundamente asentados, son labor de varias generaciones.

No me cabe duda de que, a lo largo de los últimos 25 años, se han podido observar significativos cambios en nuestra sociedad. Pero, lo verdaderamente cierto, es que aún queda mucho camino que recorrer y, para ello, basta con echar una mirada a otros muchos países de nuestro entorno.

¿Cómo cree que influye en el compromiso de los ciudadanos la puesta en marcha de iniciativas como el sistema SIGRE, que ofrecen una forma sencilla para contribuir a mejorar nuestro medio ambiente?

Por regla general, la gente responde positivamente cuando entiende bien la razón por la que se le pide un pequeño esfuerzo y, además, se le ofrecen facilidades para llevarlo a cabo. Por todo ello, considero que los puntos de recogida SIGRE responden a una manera fácil para que la gente deposite en ellos los restos de las medicinas que ya no les son útiles y, obviamente, no lo hagan por cualquier otro medio que pueda perjudicar al medio ambiente.

SIGRE lleva a cabo numerosas iniciativas para que los alumnos de todos los niveles educativos conozcan los beneficios del reciclado de los medicamentos. Cómo centro de referencia en educación ambiental, ¿qué importancia otorgan a la educación sobre el reciclado en la construcción de una sociedad más sostenible?

Nuestros niños y jóvenes deben conocer el inmenso valor que atesoran nuestros recursos naturales para el hombre y para el resto de seres vivos con quienes compartimos la finitud del Planeta en el que vivimos. Pero no sólo eso, sino que deben ser conscientes de su fragilidad, de su escasez, de la problemática de su conservación, de la infinidad de factores que intervienen en su deterioro, de la estrecha relación que existe entre su preservación y nuestra propia calidad de vida, de la responsabilidad individual y colectiva que todos tenemos a la hora de buscar soluciones, de la necesidad imperiosa de cambiar alguno de nuestros hábitos cuando éstos sean insostenibles desde un punto de vista ambiental. Todo ello, para construir una sociedad más sostenible.

Sin duda alguna, uno de nuestros compromisos como individuos y como miembros de esta sociedad, es el de participar en los procesos de reciclado que, cada vez más, afortunadamente, se están generalizando y alcanzando a porcentajes mayores de participación en nuestra sociedad y, por tanto, iniciativas como la de SIGRE resultan imprescindibles.